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El cultivo del Arroz Japonés

El cultivo del arroz es indisociable de Japón. Este cultivo ha estado presente durante siglos en las islas niponas. El arroz está presente no sólo en la gastronomía. El cultivo del arroz en Japón ha marcado la relación de esta sociedad ancestral con la naturaleza, ha marcado los tiempos en el calendario según la siembra o la cosecha y ha modificado las costumbres religiosas. En este artículo te desvelamos todos los secretos del arroz japonés, el cereal básico de Japón.

La orografía japonesa es perfecta para cultivar arroz. Aunque Japón está constituido por islas, éstas son de las más grandes del mundo. Además, las islas japonesas son montañosas. Hasta el 70% del territorio de Japón está constituido por montañas. Esto es perfecto para el cultivo del arroz, ya que las montañas recogen el agua de lluvia y ésta recorre el territorio hasta el mar. En el trayecto, los ríos y arroyos del Japón bañan con su agua a los extensos campos de arroz.

arroz japonés. Monte Murayama
Campos de arroz en el monte Murayama

La mayoría del arroz del mundo se produce en áreas donde el monzón tiene alguna influencia. Japón no es un país geográficamente situado en un área ideal para el cultivo del arroz. El arroz japonés ha debido adaptarse a este problema. A día de hoy se cultivan variedades de arroz en Japón perfectamente adaptadas al clima templado y frío del país. sorprendentemente, Hokkaido, la isla más al norte y con climas más fríos es la que más arroz produce de todo Japón.

El arroz no es el único cereal que se cultiva en Japón. A pesar de las complicaciones que puede tener su cultivo en un país frío, el arroz se ha convertido en el cereal básico para los japoneses. Esto se debe a la posibilidad de aprovechar al máximo el escaso terreno cultivable de las islas. Cada planta de arroz produce alrededor de 1.000 granos. Con una hectárea cultivada con arroz se puede alimentar a mucha más gente que con el mismo terreno de trigo o cebada.

Los orígenes del Arroz Japonés

El arroz llegó a Japón hace aproximadamente 3000 años desde el continente asiático. El cultivo del arroz se extendió rápidamente por Japón gracias a que era un alimento de alto valor nutritivo. En muchas zonas de la isla, la introducción del cultivo del arroz provocó la sedenterazicación de tribus anteriormente cazadoras y recolectoras. El cultivo del arroz es también muy laborioso. Es necesaria una gran planificación y una importante mano de obra, por lo que su cultivo propició la aparición de los primeros núcleos de población estable y las primeras sociedades protoestatales de las islas.

arroz japonés

Otro beneficio del arroz era que podía almacenarse durante largos periodos de tiempo. Esto permitió utilizar el arroz japonés para otros fines más allá de la alimentación. El arroz se utilizó como moneda hasta 1873. Hasta esa tardía fecha el arroz era aceptado como pago de los impuestos a las autoridades del país. Las cantidades de arroz se medían en kokus. Un koku era la cantidad de arroz que podía consumir un hombre adulto durante un año entero. Se calcula que equivaldría a 150 kilogramos de arroz.

El cultivo del Arroz Japonés

Desde hace milenios los japoneses han modificado el paisaje de sus islas para permitir el cultivo del arroz. El arroz japonés se cultiva en campos inundables. Esto requiere una mano de obra experta y constante, sobre todo para mantener los diques de los campos en perfecto estado y evitar que el agua se filtre. Los diques tienen que construirse con tierra prensada. Los agricultores japoneses plantan judías y otras plantas en la parte superior de los diques para estabilizarlos gracias a las raíces de estas plantas.

arroz japones

Para inundar los campos de arroz, los japoneses han desarrollado una extensa red de canales que atraviesan todas las regiones agrícolas del país. Se calcula que en conjunto existen hasta 400.000 kilómetros de canales y acequias destinados al cultivo del arroz. Esta distancia sería suficiente para dar la vuelta al mundo en 10 ocasiones.

A pesar de que existe una cantidad abundante de agua, ésta no sería suficiente si todos los campos se inundasen al mismo tiempo. Cada temporada los propietarios de tierras de cultivo tienen que ponerse de acuerdo en el orden de plantación de sus tierras para que el agua se distribuya de manera eficiente entre todos los campos de un área determinada.

Las decisiones comunitarias se toman en el edificio de la comunidad. Cada pequeña aldea posee un edificio para reuniones, fiestas y debates. Las reuniones sobre cómo debe distribuirse el agua tienen lugar en estos espacios, donde se llegan a consensos que son beneficiosos para toda la comunidad.

El cultivo del arroz japonés se extiende desde abril hasta septiembre. El primer paso es plantar el arroz. Para ello, el campo debe estar inundado. Con el campo anegado, se plantan los brotes de arroz. Un elemento crucial es la posición de la planta. Ésta debe estar siempre vertical. Si se planta torcida, se pudrirá y no dará fruto.

arroz japonés

La planta de arroz crecerá durante toda la primavera y el verano. El cultivo afrontará una última prueba en agosto, cuando los tifones hacen su aparición en Japón. Si estas tormentas son demasiado fuertes, pueden causar graves daños a los cultivos, haciendo que los granos pierdan calidad o incluso destruyendo las cosechas. Son comunes los santuarios Shinto en medio de los campos, donde los lugareños rezan para domesticar al espíritu del viento.

La cosecha llega en septiembre. A lo largo del mes se cosechan todos los campos de arroz de Japón y se da la temporada por concluida. Éste es el momento de celebrar las bondades de la cosecha y de dar las gracias a los espíritus por el resultado obtenido. A lo largo de septiembre se celebran miles de fiestas relacionadas con el cultivo del arroz japonés por todo el país, donde las comunidades agrícolas se reúnen y dan gracias por los dones de la tierra.

arroz japones

En algunas regiones de Japón los agricultores llevan a cabo un ritual de agradecimiento en invierno. Para agradecer a los kami, los espíritus de la naturaleza la protección dada durante el año, los agricultores invitan a los espíritus a alojarse en sus casas durante los meses fríos del invierno.